LA GIESA, HA COMENZADO LA AGRESIÓN AL PATRIMONIO INDUSTRIAL DE MONTEMOLÍN

LA GIESA, HA COMENZADO LA AGRESIÓN AL PATRIMONIO INDUSTRIAL DE MONTEMOLÍN

enero 7, 2020 0 Por Javier

En anteriores artículos explicaba la importancia de este complejo industrial, hoy amenazado
bajo la excusa de su “protección”, y destacaba el todo sobre una parte, es decir su unidad, la
GIESA no tiene sentido sin todo lo protegido y aquí entra, no solo el edificio racionalista, sino
los aledaños industriales.
El International Committee for the Conservation of the Industrial Heritage, define como
patrimonio industrial al conjunto de restos de la cultura industrial que poseen un valor
histórico, tecnológico, social , arquitectónico o científico. .La importancia de la GIESA para la
Historia de no solo de Montemolín, sino de toda Zaragoza hace merecedora su conservación,
mantenimiento y reutilización del complejo industrial: pionero en innovaciones técnicas e
investigación industrial que trascendía fuera del país, espacio de reivindicaciones y
movimiento obrero en pleno franquismo, trabajo femenino cuando la mujer no era reconocida
laboralmente en puestos cualificados, aportó prestaciones sociales y ayudas a la ciudad, por
citar alguna…, entre sus paredes se escribió gran parte de la Historia que ha llegado a nuestros
días.
Pero en nuestro mundo apenas hay hueco para la Historia o para el poso cultural que nos
define como ciudadanos: la inmediatez, la irreflexión, lo aparente y lo útil de la sociedad actual
priman sobre los viejos valores de una cultura basada en la razón, belleza, justicia y progreso
social en la que hemos crecido.
Es difícil explicar la importancia de Patrimonio Industrial, no solo por lo comentado
anteriormente, sino porque cada vez los nuevos valores sociales lo desprecian ya que lo
entiende como amortizado, sin utilidad, estéticamente feo y lo peor… una oportunidad para la
creación de nuevos hitos modernos, (teóricamente mejores), levantados sobre sus solares.
La GIESA ya pagó con creces que se catalogara la parte que se mantuvo, se perdieron edificios
de la parte trasera que perfectamente se podían haber mantenido por su singularidad
arquitectónica e industrial. Tras el vergonzoso abandono de estos años se nos está
“vendiendo” la necesidad de derribar la ruina de las naves industriales que se ubican adosadas
al edificio principal, pero si esperamos un poco, después será derruido el resto del inmueble
para acabar como un residuo que a lo sumo se llamará “urbanización la GIESA” en su recuerdo.
Desgraciadamente recordamos estas actuaciones con ejemplos de urbanizaciones y edificios
llamados “la harinera”, “el polígono Tudor”, Averly, “edificio la licorera”… etc… que tuvieron su
valor patrimonial y acabaron con la picota pese a su “declaración protegida”.
Pero, ¿por qué hay que defender el Patrimonio industrial cuando parece que solo el artístico
ha de prevalecer?. Varios son los motivos, si vemos unas naves de una vieja industria no
estamos viendo una arquitectura, es también un espacio que aporta este patrimonio. Las
antiguas fábricas tenían grandes superficies que albergaban edificios, naves, y maquinaria que
tras su desmantelamiento, ofrecen una oportunidad para su reutilización COMO ESPACIO
PÚBLICO, no podemos prescindir de una superficie que ofrece una oportunidad a los
ciudadanos donde realizar sus proyectos municipales y disfrutarlos en detrimento de
beneficios privados.

Otro aspecto importante que ofrece es su valor arquitectónico, las naves son el resultado de
un plan empresarial que adaptó las construcciones a la función productiva que iban
destinadas, por eso la mayoría de las naves son altas, ventiladas, y con buena luz donde
trabajar, para conseguirlo se necesitaba de originales respuestas a estos retos que la
arquitectura tradicional no podía ofrecer. Se usaron nuevos materiales, hormigón y cemento,
grandes cristaleras, hierro y acero, de tal manera que se levantaron altas naves que se
adaptaron a la necesidad industrial, ¿os imagináis una nave tipo “Santa Capilla” del Vaticano
para una producción industrial, o la Puerta del Carmen por donde atravesarían trenes o
camiones con material para la fábrica, o un óculo de alabastro para dejar pasar la luz?. La
arquitectura industrial también tiene su belleza, lo sencillo, la esbeltez, las grandes naves
iluminadas, pueden ser un marco perfecto para muy diversas actividades sociales y públicas.
Muchos son los ejemplos de adaptación de este patrimonio a nuevas realidades tras su desuso
industrial, no solo en edificios fabriles, también en puentes, acueductos, caminos de
ferrocarril, antiguos silos (desgraciadamente como el que había en el barrio recientemente
derribado), viejas estaciones o mercados por citar alguno. Destacan Gran Bretaña o Alemania
como ejemplo europeo de sensibilización ante este patrimonio, también en la España
industrial, especialmente Cataluña, Asturias, País Vasco o Comunidad Valenciana, entre otros
ejemplos puntuales, han transformado y conservado con éxito un patrimonio industrial
adaptado a nuevos usos… pero ¿en Aragón ¿ y en ¿Zaragoza?, pues en nuestra tierra se realizó
un catálogo de una manera tardía, (ley de 1999, décadas después respecto al resto de España),
lo que demuestra el bajo nivel de concienciación y reconocimiento de este patrimonio . Se
elaboró un catalogo para el SIPCA y se constata que hay más de 9000 registros de restos
industriales que merecen su valorización, aunque solo hay 1300 fichas de elementos
protegidos, desgraciadamente recordamos muchos elementos industriales destrozados…
(Tudor, Torre de TDZ, Averly, la licorera y harinera de San José…, etc..).
Pero, ¿qué aporta la GIESA además de su valor artístico, histórico y urbanístico citado?, la
respuesta es un importantísimo patrimonio industrial. Tenemos que tener en cuenta que la
edificación de estas naves en 1941 está en “shed” (tipo almacén), unidas en dientes de sierra,
es decir con tejados a una misma vertiente, orientados al sur (favorece la iluminación), con
cubiertas de diverso material, planchas metálicas, uralitas y teja árabe en función de su uso y
ubicación. Es novedoso la utilización del “bloque de hormigón” con estructuras de “hormigón
armado”, creando grandes espacios diáfanos interiores. En estos grandes espacios interiores
las pilastras de hormigón armado soportan unas originales cerchas o tirantes tipo Gerber, es
decir, diseñados para apoyar dichos tejados que se unen en pestañas preparadas, no solo para
soportar los fuertes vientos que sacudían los tejados, sino también para la dilatación por el Sol
del metal de las vigas que se engarzaban en su interior.
Parece ser que ya han destruido el bloque más al norte de las naves, tres grandes palas están
haciendo una rápida labor. Sorprende la eficacia del derribo, especialmente cuando
planteábamos una solución concreta tras más de tres lustros de ignominia, ¿para qué su
derribo sin saber la finalidad del mismo?, ¿recordáis Averly?. Hemos denunciado el expolio
salvaje que se hizo tras su traslado, la falta de higiene e insalubridad, las filtraciones y los
techos destrozados durante años, pero faltó tiempo para que el Ayuntamiento lo declarara en
ruina ya a finales del invierno pasado para su demolición, no para su conservación. ¿Qué

oscuros intereses hay detrás?, nos enteramos que no solo han destruido el bloque industrial
cercano a la harinera, sino que tienen la intención de utilizar la zona industrial, la más cercana
al colegio marianistas, como almacén municipal de grandes objetos y carrozas, como veis un
gran servicio al barrio y a sus vecinos.
¿No cabría una plaza ciudadana cubierta en su interior, o un gran espacio expositivo del
tranvía o ferrocarril que tanto han identificado al barrio, o unas instalaciones deportivas
cubiertas, o un gran auditorio, incluso una piscina cubierta?… ¿por qué no?, también oficinas y
servicios municipales, centro de día e instalaciones para mayores en un barrio que se envejece,
y más ideas que se nos ocurran, todo es posible si el Ayuntamiento quiere, y estamos hablando
de un proyecto que trasciende a todos los grupos políticos.
En una reunión de entidades vecinales y asociativas, un arquitecto o técnico municipal, nos
comentó que la GIESA era un problema porque era muy grande, tras estas palabras se esconde
su intención porque es precisamente todo lo contrario, es un precioso reto que da cabida a
múltiples iniciativas tanto públicas como privadas que pueden hacer que nuestra zona sea más
bonita, interesante y al servicio de los vecinos y ciudadanos. No dejemos que se destruya
porque es un bien de todos. Un saludo
Josi Sauca Modrego